20 AÑOS TRANSFORMANDO LA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS EN NUESTRO TERRITORIO
Hace 20 años comenzó una nueva etapa para la gestión de los residuos en nuestro territorio. Desde entonces, el Consorcio de la Agrupación nº 7-Alcañiz ha evolucionado al mismo tiempo que lo han hecho nuestras necesidades, nuestros hábitos y la propia forma de entender los residuos.
El Consorcio está integrado por las comarcas del Bajo Aragón, Bajo Martín, Bajo Aragón-Caspe, Andorra-Sierra de Arcos y Matarraña, sus 63 municipios y el Gobierno de Aragón. Una unión de administraciones que, desde hace dos décadas, trabaja para mejorar la gestión de los residuos y reducir su impacto sobre el medio ambiente.
En septiembre de 2006 comenzó la disposición de residuos en el nuevo vertedero del Consorcio. Su puesta en marcha permitió avanzar desde los antiguos sistemas de gestión municipal hacia un modelo más organizado, compartido y adaptado a las exigencias ambientales que empezaban a marcar una nueva etapa.
Pero estos 20 años no son solo la historia de un vertedero.
De una instalación a una red de servicios
Con el paso de los años, el Consorcio fue incorporando nuevas instalaciones y servicios. Se puso en marcha la estación de transferencia, se amplió el vaso de vertido y se incorporaron sistemas de control de accesos y descargas. En 2014 llegaron los puntos limpios fijos y el punto limpio móvil, dando respuesta a una necesidad cada vez mayor: disponer de lugares adecuados para depositar residuos que no deben terminar en los contenedores habituales.
Su evolución refleja también un cambio en los hábitos. En 2023, los puntos limpios superaron las 1.200 toneladas de residuos gestionados. También han aumentado otras fracciones recogidas de forma selectiva. Los envases ligeros, por ejemplo, pasaron de unas 510 toneladas en 2011 a más de 1.400 toneladas en 2024.
Detrás de estas cifras hay un cambio importante: cada vez entendemos mejor que no todos los residuos son iguales y que cada uno necesita una gestión adecuada.
Cuando la basura empezó a convertirse en un recurso
Quizá uno de los mayores cambios de estas dos décadas ha sido precisamente este: los residuos han dejado de verse únicamente como algo de lo que hay que deshacerse. Hoy hablamos de prevenir, reutilizar, reciclar, recuperar y aprovechar.
En este camino, el Consorcio comenzó a trabajar hace años en diferentes iniciativas de compostaje. Se estudiaron proyectos de triaje y compostaje, se distribuyeron compostadoras domésticas y se desarrollaron experiencias de compostaje comunitario en localidades de nuestro territorio. En 2024 comenzó la ejecución de la planta de compostaje, una infraestructura destinada a avanzar en el aprovechamiento de los residuos orgánicos y reducir la cantidad de residuos que terminan en el vertedero. En 2025 se completó el suministro de su equipamiento.
La reutilización también ha ido ganando espacio. La nueva nave ejecutada en el punto limpio de Andorra permitirá avanzar en la preparación para la reutilización y recuperar materiales que todavía pueden tener una segunda vida.
20 años de adaptación
Durante estas dos décadas también han cambiado las normas y las exigencias ambientales. El Consorcio ha tenido que adaptarse a nuevas obligaciones, desde la aplicación del principio de «quien contamina paga» y la tasa por tonelada depositada hasta las nuevas exigencias relacionadas con la materia orgánica, el impuesto al vertido y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Y no todo ha sido sencillo. En 2020, la pandemia supuso un reto extraordinario para mantener los servicios de gestión de residuos en funcionamiento. Cada momento ha planteado nuevas necesidades y ha obligado a seguir mejorando.
Un trabajo de todo el territorio
Detrás de estos 20 años están las administraciones, los municipios que forman parte del Consorcio, que participan en los servicios y, por supuesto, la ciudadanía. Porque la gestión de los residuos no termina cuando el camión se lleva nuestra basura.
También depende de lo que hacemos en casa: separar correctamente, utilizar los puntos limpios, reutilizar aquello que todavía sirve, reducir lo que consumimos o compostar los residuos orgánicos.
Cada uno de esos gestos forma parte de una gestión de residuos más sostenible.
Y ahora, ¿qué?
Cumplir 20 años permite echar la vista atrás, pero también mirar hacia delante. La planta de compostaje, la mejora de los puntos limpios, la evolución de la gestión del vertedero, la reducción de emisiones y la búsqueda de nuevas formas de reutilizar y recuperar materiales forman parte de los retos de los próximos años.
En 2006, el gran reto era disponer de una solución adecuada y controlada para los residuos del territorio.
Veinte años después, el objetivo es mucho más amplio: generar menos residuos, aprovechar mejor los recursos y reducir al máximo el impacto de aquello que no podemos evitar generar.
Porque estos 20 años no se pueden resumir solo en toneladas, instalaciones o infraestructuras.
Son 20 años de transformación de un territorio y de una forma de entender la gestión de los residuos.
♻️ 20 años después, seguimos avanzando.
